2 Reyes 20:2-3 PDT. Ezequías se dio vuelta con la cara hacia la pared y oró así al SEÑOR: «SEÑOR, recuerda que yo siempre te he servido de todo corazón y he hecho lo que te agradaba». Y Ezequías lloró amargamente.
El profeta Isaías había ido donde el rey Exequias que estaba enfermo, y lo que le dijo de parte de Dios fue: que pusiera sus asuntos en orden, porque morirá. Ezequías lloró amargamente, e hizo una oración pidiéndole a Dios que recordara, que de todo corazón y desinteresadamente le había servido y había hecho lo que a Dios le agradaba. Cuando el profeta se retiraba del lugar, sorpresivamente se frenó por la palabra que Dios le dió. Por lo que ahora le dijo: el Señor tomó en cuenta tu oración, vio tus lágrimas, le prometió sanidad, que salvaría la ciudad del enemigo y además le añadiría quince años de vida.
Vemos que Dios tiene en cuenta lo que hacemos desinteresadamente, y de corazón para él, cada día invertido, cada hora de nuestro servicio todo lo que hacemos de corazón, es tenido en cuenta. No te canses nunca de hacer el bien y de servir a Dios, porque tu recompensa será como la de Ezequías; largos años de vida, prosperidad, y gozo.
Un abrazo, bendiciones.
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