Eres una vasija de barro con un gran tesoro. No te enfoque
en las limitaciones de ser una vasija, sino en Dios, que mora y vive en ti y es
quien hace todo.
2 Corintios 4:7 NTV Ahora tenemos esta luz que
brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de
barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran
poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.
Vasijas que guardan o contienen un gran tesoro,
más valioso que el oro, es la luz de Dios que brilla con poder y que hace
milagros y prodigios a través de quien valora ese gran tesoro. No mires el
valor de la vasija sino su hermoso y valioso contenido. Como vasija tienes
muchas limitaciones, pero a través del Cristo que mora en ti, Dios Padre
hace milagros y prodigios para bendición de quien llegue a tu vida, respeta y
valora tu cuerpo no lo contamines, y has lo digno merecedor de la Presencia Divina que
mora en ti. Recuerda, todo lo que Jesús logró, mientras estaba en la condición
de hombre, fue porque el Padre hacía las obras por medio de Él. Por eso valora
lo que eres no para ti sino para Dios, y así seas usado para bendición de
muchos.
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